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Barrio La Chala

Cuando fue el primer campeonato bolivariano (hace 41 años) en La Chala, José Carrión había comprado unos terrenos del sector e invitaba a conocidos a que conocieran la ciudadela y se animaran a comprarle un lote, dijo Jorge Parrales, habitante de ese barrio hace cuatro décadas.

La urbanización en ese entonces tenía alrededor de 20 villas, hechas de cemento y eran consideradas económicas por ser de un piso.

El barrio se caracterizaba por la presencia de tres canales limpios, donde adultos y niños nos divertíamos porque podíamos bañarnos y adquirir diversidad de mariscos en el estero Salado.

Teníamos dos puentes de madera que nos servían para transportarnos de un lugar a otro, donde mis hijos, usando cañas de pescar, conseguían los peces.

Mi gusto por el barrio fue principalmente por la tranquilidad; sin embargo, luego de cambiarme, al año empezaron las invasiones. Lo que ahora se denomina Barrio Lindo -sector aledaño a La Chala- fue ocupado por gente que se dedicaba a ensuciar y botar animales en el estero, dice Carrión.

Como consecuencia de esto se rellenaron las calles que ahora se conocen como la Primera B y la Segunda B.

Desde ahí el sector cambió. Es así como un compañero de barrio decidió, con la finalidad de separarnos de aquella zona, construir un muro en la calle Primera, pero esta obra no duró porque al siguiente día los invasores la destruyeron.

Hace algunos años junto a un grupo de vecinos decidimos formar un comité para elaborar proyectos, con el objetivo de mejorar la ciudadela, debido a que La Chala no podía prosperar por los habitantes del Barrio Lindo.

Actualmente, está poblado en su totalidad y tenemos todos los servicios básicos.

El Club de Leones, ubicado en el sitio, era la sede para organizar actividades como fiestas y mingas, pero ahora ya no pertenezco a ese comité, dice Carrión, quien comenta que ahora vive solo con su esposa -en la calle segunda y la 11-, luego de que sus hijos, ya casados, viven en otro sector.

Al hurgar en sus recuerdos, Carrión dice que "al llegar aquí me comentaron que se denominaba La Chala porque esto era una hacienda". Aún queda en el barrio el mercado de mariscos que hace años era tradicional porque ahí llegaban las pangas llenas de camarones y pescados para vender a los habitantes. Las autoridades deberían construir un supermercado grande, abastecido de alimentos, mariscos y toda clase de productos para el consumo de los habitantes, dice con deseos de ver mejor a su sector.

Con nostalgia dice que La Chala ha cambiado mucho, pero el mayor inconveniente que tiene es el incremento de la delincuencia.