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Gilma Pincay, de 87 años, no le permite a nadie que hable mal de ‘su’ presidente, Rafael Correa. Para ella no ha habido nunca un mandatario más serio que él. Y tiene sus pruebas.
Ella le escribió una carta pidiéndole un hospital para el cantón manabita de Santa Ana, en donde vive. Y a través de la ministra de Salud, Caroline Chang, le respondió que su pedido será atendido pronto.
Son tres cartas que ella guarda con mucho cariño. Y afirma que ya han ido arquitectos y autoridades de salud a visitar el cantón en busca del sitio adecuado para la construcción.
De ahí que, aunque no tiene obligación legal de hacerlo, irá a votar por el Sí en el referéndum del 28 de septiembre.
Y con ella lo hará su hija Mariana, que es concejala de Santa Ana por PAIS, y Digna Mieles, esposa de su fallecido hijo Segundo, quien la cuida.
Pero doña Gilma no ha logrado convencer a otra de sus hijas, Narcisa, de que cambie su voto por el No. Es que ella, que vive en Portoviejo, es tan socialcristiana que hasta fue candidata a diputada por ese partido, dice.
La señora Gilma agrega, riéndose, “que ella está enferma”. Pero respeta sus afectos políticos, aunque de vez en cuando le hace comentarios sobre lo bueno que es ‘su’ presidente.
En cambio, los Menéndez Salazar, que residen en la ciudadela Sauces 4, en Guayaquil, están divididos entre tres tendencias: el jefe de la familia, don Miguel, votará Nulo. Su esposa Mariana y cuatro de sus hijos (Marcos, Miguel, Israel y Rodolfo), por el No. Y uno más (Mario) por el Sí.
Don Miguel señala que no está de acuerdo con el texto constitucional porque fue hecho “a dedo”, refiriéndose a que un mismo partido (el de Gobierno) alzó la mano para aprobarlo.
Doña Mariana e Israel (que estudia Odontología) son evangélicos. Por ello, al explicar sus razones para votar No, hablan de su desacuerdo con las uniones de hecho entre personas del mismo sexo y la posibilidad de permitir el aborto, lo que han oído de sus pastores.
Marcos y Miguel votarán por el No como rechazo a Correa, de quien siempre han desconfiado. “Es pura boca, no ha cumplido sus promesas”, dice el segundo, que es camarógrafo.
Rodolfo, quien es tecnólogo en sistemas, fue el único de la familia que votó por Correa en la elección presidencial. Esta vez, sin embargo, no apoyará su proyecto de Constitución.
Él trabaja con William Sánchez, director en Guayas del movimiento Poder Ciudadano, del ex asambleísta Diego Borja, que manifestó su apoyo al Sí.
“Si votamos por el Sí le daremos más poder a Correa”, comenta, aunque su hermano Israel dice, bromeando, que aún es medio “correísta”.
Mario, taxista de 32, dice que su adhesión por el Sí no implica un apoyo incondicional a Correa; de hecho, no votó por él. “Pero yo quiero un cambio. Dar un paso hacia adelante”.
Del proyecto de Constitución le agrada que garantiza el acceso a la educación superior gratuita, “lo que muchas personas no pudimos tener”.
Los Menéndez Salazar suelen discutir de política cuando están reunidos, pero en tono amable. No se pelean, aunque sí se “achacan” cuando el Mandatario dice o hace algo que consideran equivocado, como alentar a la violencia a los jóvenes de la Universidad Católica: “Ahí está, esos que votaron por Correa y ahora van por el No...”.