
Descargue la versión en .PDF del nuevo proyecto de Carta Magna.
REQUIERE ACROBAT READER
Ni los propios beneficiarios de la norma tienen claro si esta tiene o no ventajas. El artículo 62, inciso segundo, del proyecto de nueva Constitución permite el voto facultativo (opcional) para los jóvenes entre 16 y 18 años.
En sus reuniones con los chicos a los que capacita, José Luis Echeverría, coordinador del Liceo de Líderes del Nuevo Milenio, estos le han manifestado que la norma es buena en cuanto permite a los jóvenes participar activamente en la vida política del país y obligará a los candidatos a tener una agenda de proyectos para este grupo.
Pero eso ya implica tomar posturas políticas e, incluso, adherirse a partidos o movimientos políticos, para lo cual no todos los chicos están preparados, agrega Echeverría.
Olga Preciado, facilitadora del proyecto Vive la Democracia, de Participación Ciudadana, encaminado a fortalecer los gobiernos estudiantiles, sostiene que la mayoría de chicos que apoya la norma ya ha estado vinculado al activismo político, ya sea dentro de movimientos sociales o partidos.
A unos sí les despierta cierto interés, pero temen ser utilizados por los políticos. Otros, en cambio, son indiferentes, porque su prioridad es otra: los estudios, las fiestas y los paseos o los enamorados.
Ismael Vergara, presidente de la Federación de Estudiantes Secundarios (FESE) del Guayas, piensa que los estudiantes se han ganado el derecho al voto, porque han participado en la vida política del país generando propuestas de educación. “Participamos en el derrocamiento de tres gobiernos oligárquicos: el de (Abdalá) Bucaram, el de (Jamil) Mahuad y el de (Lucio) Gutiérrez”, cuenta.
“Si a los doce años ya podemos ser juzgados penalmente y a los quince ya podemos firmar un contrato de trabajo, ¿por qué no votar a los 16?”, cuestiona el dirigente de 17 años.
Jennifer Muñoz, presidenta del gobierno estudiantil del colegio Nueve de Octubre, dice estar contenta con ese texto porque, por primera vez, los jóvenes podrán decidir sobre el futuro del país.
Aunque admite que no todos los adolescentes estarán preparados para hacerlo. “Conozco chicas que siguen en el círculo vicioso de ‘mamá me cuida’ y de allí no salen, no tienen criterio formado”, reflexiona ella, que tiene 15 y espera votar en los comicios del año próximo si es que el Sí gana en el referéndum aprobatorio.
Virgilio Hernández, quien fue presidente de la mesa 2 de Participación Ciudadana y Sistemas de Representación, que redactó ese texto, señala que este apunta a que los jóvenes participen activamente en la deliberación de asuntos públicos.
“No es justo que los adultos decidan si los chicos están o no formados para votar. Eso es parte de un prejuicio, de una mirada ‘adultocéntrica’”, dice Hernández.
Si el proyecto de Constitución Política se aprueba, habrá un incremento del 5% del padrón electoral (que para la próxima elección será de 9,7 millones de personas); es decir, cerca de 500 mil votantes más.
Esta cifra incluye a los chicos que están cedulados (o sea que solo votarán, si así lo desean, los que tienen cédula).
Aunque constarán en el padrón electoral, los chicos no serán parte de las Juntas Receptoras del Voto (JRV) porque sus miembros se escogen, generalmente, de listados fijos facilitados por empresas, universidades y, ocasionalmente, con alumnos que ya cumplieron la mayoría de edad y que están en sexto curso de los colegios.