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Cecilia de Becerra tiene hoy 57 años, pero desde los 30, cuando nació su primer hijo, optó por dejar su empleo en una empresa privada para dedicarse de lleno a su cuidado. Posteriormente llegó otro vástago y la decisión de quedarse en el hogar permaneció hasta hoy.
En su vivienda, situada en Sauces 2, los quehaceres domésticos se inician a las 07:00 y terminan a la hora de dormir. Aunque uno de sus hijos ya se casó, la atención de la casa, a su otro hijo y su esposo sigue siendo una tarea diaria que la comparte con la venta de flores.
Por ello, Cecilia considera una “buena noticia” que en el proyecto de la nueva Constitución se reconozca como labor productiva al trabajo no remunerado que se realiza en los hogares. Según lo aprobado por la Asamblea, este sector accederá de forma progresiva a la protección de la seguridad social, aunque no especifica edades ni montos para el ingreso de las amas de casa a este esquema.
Para Ximena Abarca, directora ejecutiva del Consejo Nacional de Mujeres (Conamu), que se haya considerado este tema dentro de la Carta Política es un avance importante.
“Está bien definido el articulado en toda su extensión, no solo por lo de la seguridad social, sino también por el reconocimiento como trabajo no remunerado al cuidado de las personas con discapacidad, de niños y niñas menores de 5 años, que están generalmente a cargo de las mamás”, señala.
El beneficio, a su criterio, se reflejará especialmente en sectores populares y en el campo, donde las mujeres están aisladas y dependen de la voluntad de sus parejas, lo que las hace más vulnerables.
En eso coincide Cecilia, quien cree que el beneficio de la seguridad social debe otorgarse en función de una valoración del estatus económico. “No creo que deba ser para todos. Hay personas que siendo amas de casa tienen solvencia económica para pagarse una buena atención médica, por ejemplo, pero hay otras de menores recursos que no obtienen ningún beneficio”.
De aprobarse la nueva Constitución, el acceso a esta prestación no será inmediato, pues todos esos principios generales tendrán que viabilizarse en leyes secundarias de carácter orgánica o especial, explica Pedro Cruz Rodríguez, presidente en Ecuador de la Asociación Iberoamericana del Derecho del Trabajo y Seguridad Social Dr. Guillermo Cabanellas.
“En este caso, la actual Ley de Seguridad Social prácticamente en muchos de sus articulados quedarían en contradicción con la nueva Constitución. Se tendría que hacer una reforma integral a la legislación dictando una nueva Ley Orgánica o un Código de Seguridad Social, como hay en otros países. Así se incorporarán estos principios y reglamentarán las disposiciones de la Carta Magna”, dice.
En ese sentido, este experto laboral sugiere que las amas de casa tengan las mismas coberturas que reciben los afiliados del Seguro Social Obligatorio para maternidad, enfermedad, riesgos de trabajo, etcétera; y que a través de una ley secundaria se regule también la jubilación para este segmento.
El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) no cuenta aún con un estimado de cuántos afiliados nuevos se incorporarían con ello. Solo conoce que las prestaciones serían financiadas con contribuciones del Estado.
Pero el Conemu estima que alrededor del 50% de mujeres ecuatorianas en edad productiva está bajo esta condición.